¿Cómo Freud pensaba el inconsciente? V

Los sueños.

Freud había advertido que a los pacientes muchas veces se les ocurrían, en sus asociaciones libres, sueños de la noche precedente o aun de años anteriores. Así, mientras estudiaba las neurosis, descubrió por completo azar que los sueños tiene un sentido determinado, aunque oculto bajo un disfraz. Las asociaciones libres vinculadas a cada uno de los fragmentos que componen un sueño frecuentemente le permitían revelar los recuerdos y fantasías inconscientes con mayor rapidez que las asociaciones s otros temas. Aplicando la técnica de la asociación libre a los sueños de sus pacientes -y luego a los suyos propios-, Freud descubrió gran cantidad de datos que publicó en parte en el año 1900, demostrando que el sueño, como el síntoma neurótico, es la expresión consciente de una fantasía inconsciente en la cual el sujeto no puede pensar mientras está despierto, a menos que se aplique hábilmente la técnica de asociación libre.

 

psicoanálisis Ciudad de México
Psicoanálisis Ciudad de México

 

Este inesperado descubrimiento debía desempeñar más tarde un papel importante, aunque no indispensable, en la técnica del análisis del inconsciente, en la técnica del análisis del inconsciente. Los sueños constituyen una de las manifestaciones de la actividad inconsciente y, como más adelante lo demostró Jung, son muy similares a las ideas patológicas de la vigilia que forjan los enfermos mentales con delirios y otros trastornos de ideación.

La imagen onírica siempre representa un deseo inconsciente, pero, al mismo tiempo, esta significación se oculta siempre al pensamiento lúcido de la vigilia. El más común de los múltiples recursos que el mecanismo psíquico utiliza para efectuar esta ocultación consiste en representar una imagen significativa por medio de otra que parezca absurda o indiferente.

Así, por ejemplo, un paciente sueña con un perro que tiene los ojos rojos. El verdadero deseo inconsciente del sueño, según lo revelan sus asociaciones libres, se refiere a su abuelo, pero este se oculta ante la conciencia bajo el disfraz de un perro, hasta que el paciente llega a recordar que durante toda su infancia le dominó el temor ante los ojos envejecidos de su abuelo, cuando éste montaba en cólera, evidentemente, no existe la menor conexión lógica entre el perro y el abuelo; pero el análisis siempre demuestra cómo un factor común a dos objetos distintos es utilizado en el inconsciente para representarlos a ambos, cuando es una misma la actitud efectiva que a ambos se le dedica. Debido a este factor común, los afectos dirigidos a el abuelo pueden ser representados, en el sueño, por emociones dirigidas hacia un perro, permaneciendo inconsciente la asociada idea del abuelo.

Otro paciente sueña con un sujeto extraño, sentado en un sillón; el deseo inconsciente se refiere al analista, cuya identidad sólo es revelada cuando llega a recordar que, de todas las personas en quienes piensa, sólo el analista lo ve sentado igual que el personaje del sueño. El análisis de la postura, por medio de la asociación libre, ha llevado a la imagen inconsciente que había sido disfrazada. Freud llama contenido manifiesto a la imagen misma del sueño , tal como lo recordamos al despertar, y contenido latente, a las imágenes deformadas que constituyen el motivo verdadero del sueño. Así, “perro con ojos rojos” es el contenido manifiesto, y “ojos del abuelo”, el contenido latente. El psicoanálisis procura descubrir el contenido latente que se oculta tras el sueño, tal como el sujeto lo recuerda.

Psicoanálisis Ciudad de México
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Otro proceso para la formación de imágenes oníricas es el “simbolismo”, cuya existencia fue reconocida, aun antes de las investigaciones de Freud, por Scherner y por otros estudiosos, aunque aquél demostró definitivamente su intervención y Wilhelm Stekel lo sometió a sus estudios especiales. Los símbolos son elementos de las imágenes oníricas (en ocasiones hasta constituyen el sueño entero),  que no proceden de la experiencia individual, sino de una propensión universal, propia de todo, a representar ciertos pensamientos inconscientes, en particular los sexuales, or determinados símbolos. Así, los órganos genitales masculinos suelen ser representados por serpientes, espadas o árboles, y los genitales femeninos, por cajas o por honduras. La experiencia recogida con las asociaciones libres de múltiples sujetos permitió a los analistas individualizar gran número de tales símbolos que reaparecen constantemente y que tienen idénticos contenidos latentes en las distintas personas. No sólo se manifiestan en los sueños, sino también en los ritos, en la literatura , en el arte y en la vida cotidiana.